Por nuestro entorno

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Entre paisajes que estremecen, Las Hoces del Duratón, declaradas Parque Natural(en 1989 por la Junta de Castilla y León), forman una caprichosa formación geológica, sorprendiéndonos por su silencio, la aspereza del suelo, sus pueblos y su gente, el aire limpio poblado de aves rapaces.

 

En este entorno le proponemos un viaje al fantástico las Hoces y juntos recorrer la historia llena de encanto misterio y magia.

El río Duratón ha formado dos enclaves encañonados a lo largo de su recorrido, dos zonas de hoces con acantilados habitados por una fauna y flora peculiares. Por un lado el tramo entre Sepúlveda y la presa de Burgomillodo (incluidos en los límites del Parque Natural Hoces del Río Duratón) y por otro el tramo entre San Miguel de Bernuy y el Embalse de las Vencías que fue vía de paso hacia la Villa medieval de Fuentidueña. Allí se ven los restos de Las Ermitonas o el despoblado de Los San Pedros. El propio nombre del Paraje, “Vencías”, de origen islámico, nos habla del atractivo del lugar para todas las culturas y nos hace pensar en un asentamiento musulmán.

El Parque Natural Hoces del Río Duratón se articula alrededor de un
paisaje espectacular formado por el río a su paso por zonas de suelo calizo. De esta forma se crea un cañón que en su discurrir forma pronunciadas curvas: las hoces. La piedra caliza ha sido disuelta por el tránsito del río desde hace millones de años, dejándonos el regalo de un entorno único.

Aproximadamente 25 kilómetros de río se hallan encañonados en el interior, pudiéndose dividir en dos zonas: el río y el Embalse de Burgomillodo. Posiblemente, la zona más espectacular se halle en el Embalse de BUrgomillodo.

Encontramos aquí enclaves históricos de gran relevancia como el Monasterio de la Hoz o la Ermita de San Frutos. Restos históricos que nos recuerdan que la zona se halló habitada desde tiempos inmamoriales. Restos de Castros celtas, templos visigodos, pinturas rupestres nos hablan de la atracción que este lugar ejerció sobre el hombre.

Pero lo más llamativo de las Hoces del Duratón, puede ser su flora y fauna. El ecosistema de los cortados y cantiles se halla poblado por unos seres adaptados a la vida en el medio vertical.

El buitre leonado (una de las mayores poblaciones de Europa), el halcón peregrino, el alimoche, el cernícalo común y el aguila real encuentran aquí las condiciones idóneas para su desarrollo. Así, el buitre leonado se ha convertido en el exponente más claro de este tipo de aves rapaces e incluso de las hoces.

Pueden observarse en los dos tramos de hoces los nidos del buitre leonado, convirtiendo su silueta inconfundible en sello de identidad de la zona. Pero si el buitre leonado es el animal más típico de las hoces, la sabina albar sería su árbol característico. Una especie totalmente austera, capaz de aguantar bajo las condiciones más exigentes de frío, calor y sequedad. Acompañada por el enebro de la miera y del pino resinero conforman masas boscosas muy ricas en fauna y con gran historia en sus aprovechamientos forestales.

 

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